El Halloween del PAN y el error de los desarrolladores inmobiliarios con su Avenida Hiselle Díaz del Castillo
La Tienda de Don Goyo
Don Goyo abrió las puertas de su tienda y el fino aire del norte le pegó en la cara. Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Los nortes siempre le gustaron, anunciaban la llegada de las gremios de la Virgen de la Concepción, la celebración de la Virgen de Guadalupe, las novenas, La Navidad y el Año Nuevo.
Don Goyo, abría la tienda muy temprano y aprovechaba el tiempo para acomodar en el mostrador el pan dulce, las barras de francés, las frutas, las verduras para que la gente pudiera mirar y sentir lo que quería comprar.
A lo lejos, escuchó una voz conocida y cada vez más cerca, era Doña Concha que tarareaba una canción. Don Goyo, se persignó rápido sin que lo viera y fue por su veladora y sus cerillos para ponerle a su Virgen de Guadalupe.
Buenoooooos días Don Goyo, saludó llena de alegría Doña Concha.
Buendía, le respondió el viejo regordete. ¿Y esta vez a que se debe su alegría Doña Concha?
“Haaaay Don Goyo que feliz soy, ¿vio que tundieron en las redes sociales a los panistas por el Halloween que hicieron en su local del comité el fin de semana? Hasta la madrugada terminó.
Ponzoñosa arremetió: “La vieja guardia del PAN Don Pepito, Cirilo Azcorra; Don Huacho Puc, Don Miguel Ruiz, Don Pablo Aguilar mueren de vergüenza cuando ven en que convirtió su comité Fausto Aguilar.

A esos viejos, a los que ya NO invitan a sus eventos…. les rooooobaron el partido y su local… y todos son sus amigos Don Goyo”.
El tendero, colorado de la vergüenza porque sabía que era verdad lo que le decía la señora trató de salvarse y respondió: “Doña Concha, lo dice porque le pidió su Presidenta Hisi que venga a fastidiar, claro a usted le dan su despensa y está en la nomina de Grey, por eso tiene que defenderla”.
Mientras escogía sus barras de francés la señora le reviró: “Don Goyo, de nada le sirve meterse con la alcaldesa, lo que pasa es que usted no supera el dolor porque le ganó a su ahijado Pacho”.
Y le asestó el golpe final “es usted un panista y un católico que no saben ni olvidar, ni perdonar”.
Y para causarle más dolor lo embistió: “debería ir con el Padre `Manito ́ para que aprenda de perdón”.
Pero para pegarle en el corazón, añadió “se me olvidaba que a ustedes los de la rodilla ensangrentada no les hace caso y su amor solo esta reservado para los del norte de Mérida y los del Country Club”.
Molestó el viejo tendero, tomó su rosario y con fuerza lo empezó mover entre sus manos y con voz severa le dijo: “Usted no tiene principios, ni moral, juzga a un hombre de Dios sin conocerlo”
Critica a los panistas, critica al humilde Padre Manito, me critica a mí, pero se olvida del refrán. “Vemos la paja en el ojo ajeno, y no vemos la viga en el nuestro” claro así son los priistas.
Cuando Doña Concha pensó que había ganado la batalla, en su rostro se formó una sonrisa burlona. Su interior gozaba por haber golpeado a uno de los más viejos panista del pueblo.
Cadenciosa se acercó al mostrado y sacó entre sus pechos su monedero y preguntó: ¿Cuánto es el valor de las barras Don Goyo?
El tendero, todo sudoroso amonestó a la señora: “usted sacando su dinero de ese lugar, son monedas del pecado, págueme mañana porque jamas tocaré un peso del que me esta dando ahora”.
Cuando llegó a la puerta Doña Concha vio el enorme bache de la calle y para presumir le dijo al viejo católico. “Le dire a Hisi que le mande reparar su calle”.
Entonces a Don Goyo se le prendió el foquito y respondió con fuerza y seguro de su victoria:
“No, No. No… déjelo Doña Concha que tal si después de tapar el bache la alcaldesa le quiere poner su nombre a la calle como hizo con la avenida de los nuevos fraccionamientos”.
Molesta, la señora se echó sobre su cabeza el rebozo y se tapó la cara, no se sabe si por la vergüenza del grave error que cometieron los “desarrolladores inmobiliarios” o por el fino frio de la mañana.
A lo lejos, se escuchaban las campanas de la Iglesia, era Arturo en la tercera llamada… el humilde Padre “Manito” oficiaría misa para sus amigos del Country Club y algunos conkaleños.