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La mágica pintura del “Oratorio de Santa María Reina y Madre de Málaga”

• 140m2 y se tardo Raúl Berzosa 9 meses en terminarla.

“Es una de mis obras más conocidas, me piden permiso en numerosos países para reproducirlas en distintos formatos” dice el pintor

MÁLAGA, a 1 de Septiembre.- Raúl Berzosa es un hombre que ama el arte sacro y su pintura tiene la exquisites de expresar emociones y sentimientos. Rostros que transmiten serenidad, detalles que electrizan a los amantes de la pintura.

Berzosa pinto el “Oratorio de Santa María Reina y Madre de Málaga” 140m2 y se tardo 9 meses. Una obra de arte para la eternidad.

La historia en la voz de Berzosa:

“En el año 2008 cuando comencé a hablar del proyecto con el Hermano Mayor Francisco Calderón, ya se tenía claro qué hacer: la Coronación de la Virgen María. Ese mismo año se dejó preparado el techo de cara al futuro, desde ese momento el techo me esperaba.

Para el 2013 tenía preparado los bocetos que me servirían para poder trabajar, dibujos a lápiz y un par de óleos pequeños.

Días después pasé a realizar la primera figura del propio techo, he de decir que cundió el desánimo, no estaba saliendo como esperaba, no estaba acostumbrado a la técnica del acrílico y me planteé pasar al óleo. Además miraba hacía atrás y me esperaba una inmensidad de blanco”.

Explica que “fueron pasando los meses y el proyecto avanzaba, se puede decir que `le veía color’ al resultado. Una vez acabada la parte situada sobre el coro pasé al resto del techo, pero ya utilizando un elevador.

Para pintar el techo no utilicé plantillas, sino que dibujaba directamente en el techo, así que os podéis imaginar la de veces que tuve que bajar y subir para cuadrar el dibujo, ya no sólo entre las figuras del techo, sino con el resto de pinturas que tengo en el Oratorio”.

Dijo que una de “las grandes dificultades era precisamente el dibujo, el estar tan pegado al techo y no ver el resto de la obra, había que tener metido en la cabeza el tamaño del resto de figuras para crear profundidad, además de ser tamaños grades, S. Juan Pablo II lo medí y eran 3,20 m.

Lo mismo ocurría con los colores, siendo más contrastado y de mayor viveza las figuras que están en primer plano y de mayor suavidad y con un tono ocre conforme nos adentramos en el techo, de este modo buscaba crear profundidad y atmósfera”.

Refirió que “Uno de los principales problemas fue comenzar por una esquina, no tenía como referencia de dibujo el centro de la composición, realicé una U y cerré con la Coronación en el centro, menos mal que todo cuadró al final.

¿Cómo era mi puesto de trabajo? Paleta, pinceles, trapos, fotos y la Sábana Santa acompañándome en todo el proceso. Por cierto, ni que decir el frío que pasé en invierno y el calor en verano, eso sí son extremos. Muchas horas de pie pintando hacía arriba (me provocó una hernia)”.

Mencionó que su “horario habitual era de 10 de la mañana a 3 de la tarde, aunque a veces algo no salía y acababa a las 6 (normalmente seguía sin salir, pero sí que lo solucionaba al día siguiente).

Escuchaba música, podcast, noticias… con los auriculares, pero a ocasiones necesitaba silencio”.

¿Cómo era el ritual de todos los días? Asi lo describe: “Era: llegar, cambiarme, rezar ante los Sagrados Titulares, recoger la tela que tapaba el techo (por la tarde abría el Oratorio y no se podía ver el trabajo) y poner en funcionamiento el elevador. Por la tarde seguía pintando… Pero en el taller”.

  • “Al ser una obra bastante grande, a veces no se aprecian bien detalles entre las más de 100 figuras que hay pintadas. Por eso es bueno subir al coro para ver de cerca la obra y ver como están solucionada la pintura” escribió.

Asegura que “es una de mis obras más conocidas, me piden permiso en numerosos países para reproducirlas en distintos formatos.

El enfrentarse a un desafío tan grande como este me ha ayudado a crecer como pintor, cuando dije sí, no me planteé las dificultades que tendría la obra, pero sí sabía de lo que me aportaría, entre tantas cosas, el presentarle a Benedicto XVI la obra finalizada, un orgullo enorme.

En otra ocasión os contaré otras cosas. ¡Gracias y espero que os haya gustado el proceso de creación de esta obra! Mi pintura siempre al servicio de Dios”.